Historia del Municipio

En este territorio se localizaba uno de los asentamientos aborígenes más importantes de la isla, distribuido a lo largo de la cuenca principal y su red de barrancos.

En el área de la desembocadura del barranco de La Aldea se concentró el más importante asentamiento aborigen de la comarca: el Poblado de Caserones, en el que el historiador Víctor Grau-Bassas contabilizó de 800 a 1.000 casas aborígenes, y de las que actualmente se conservan algunos restos.

En la época precolonial, arribaron a la Playa de La Aldea, a mediados del siglo XIV, unos frailes mallorquines que construirían la Ermita en honor a San Nicolás de Tolentino.

A principios de abril de 1483 y cuando se acercaba el momento de concluir la Conquista de Gran Canaria, se produjo en este municipio la famosa Batalla de Ajódar, probablemente en la Montaña de Hogarzos, la que supuso, sin lugar a dudas, la mayor derrota sufrida por el castellano Pedro de Vera y su ejército en la conquista de esta isla.

Tras la Conquista de la isla por los castellanos, la ermita construida por los misioneros mallorquines fue clausurada en 1582, y se construyó otra en el interior del valle. Ésta sería nombrada Parroquia independiente en 1783 y en 1960, se sustituiría por la obra actual.

Los orígenes del municipio arrancan desde la antigua jurisdicción de los siglos XVII y XVIII, y se consolida como municipio moderno en 1812.

En el siglo XVII, los Marqueses de Villanueva del Prado adquieren la mayor parte de los terrenos de La Aldea. Los indefinidos límites de la propiedad y la continua usurpación de terrenos, dieron origen a un litigio socioagrario que duró hasta 1927, el célebre Pleito de La Aldea.

El 14 de Febrero de ese año, 1927, hace presencia en el pueblo el Ministro de Gracia y Justicia, el señor Galo Ponte, quien logró dar solución al pleito a favor de los aldeanos, a través de un Decreto-ley.

Este pleito ha sido considerado como una de las primeras reformas socio–agrarias en España.
Tras la solución del pleito se acelera el crecimiento económico y demográfico del municipio: nace la agricultura de exportación (monocultivo del tomate).

Este proceso expansivo sufriría fuertes recesiones durante la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial, períodos en los que se introdujeron cultivos alternativos para el autoconsumo y de caña dulce para una industria local de ron.

El aislamiento terrestre se rompe con la apertura de la carretera Agaete-La Aldea en 1939, lo que arrastrará consigo una nueva etapa expansiva, en la que la comercialización del tomate pasará progresivamente a manos de empresas familiares locales.

Después de una nueva crisis económica sufrida en los años 60, aparecen las cooperativas agrícolas de comercialización, las cuales se afianzan como base económica local e introducen progresivamente notables adelantos tecnológicos, como los sistemas de riego por ordenador, la hidroponía (cultivar sin suelo o con suelo artificial), etc.